
La consultora suiza en recursos humanos Service-Juridique publicó el 18 de septiembre un informe detallado que resume y aclara el tratamiento fiscal del teletrabajo transfronterizo según el acuerdo adicional de 2025 al convenio de doble imposición entre Suiza y Francia. A partir del 1 de enero de 2026, los residentes franceses empleados por empresas suizas podrán trabajar de forma remota desde Francia hasta un 40 % de su jornada laboral anual (más diez días de misión) sin que ello implique un cambio en su obligación fiscal. Si se supera este límite, los ingresos serán gravados en Francia y el empleado podría perder el estatus de trabajador transfronterizo.
Los empleadores deberán comenzar a emitir certificados anuales que detallen el porcentaje de teletrabajo de cada trabajador afectado a partir de enero de 2027; las oficinas fiscales cantonales enviarán esta información a las autoridades francesas antes del 30 de noviembre del año siguiente. Para los responsables de movilidad, el documento ofrece pautas prácticas para contabilizar los días de misión, prorratear los límites en caso de empleados a tiempo parcial y evitar incumplimientos involuntarios que podrían generar doble retención.
Además, recuerda a los empleadores suizos que cobrar impuestos franceses sobre el trabajo realizado en Francia sin autorización es ilegal, un aspecto que a veces se malinterpreta en los departamentos de nómina. Esta aclaración llega en un momento en que el trabajo híbrido se consolida como la nueva normalidad en el corredor económico del Lago de Ginebra, que mueve alrededor de 70.000 millones de francos suizos y donde unos 95.000 residentes franceses cruzan a diario la frontera para trabajar.
Las empresas con alta adopción del teletrabajo deberían revisar los contratos laborales y los sistemas de control horario para garantizar una correcta declaración; la falta de suministro de datos podría exponerlas a sanciones administrativas en Suiza y a requerimientos fiscales en Francia. Aunque el artículo está dirigido a profesionales del derecho, sus ejemplos prácticos lo convierten en un recurso valioso para los equipos de recursos humanos, nómina y movilidad que gestionan las relaciones laborales franco-suizas.
Los empleadores deberán comenzar a emitir certificados anuales que detallen el porcentaje de teletrabajo de cada trabajador afectado a partir de enero de 2027; las oficinas fiscales cantonales enviarán esta información a las autoridades francesas antes del 30 de noviembre del año siguiente. Para los responsables de movilidad, el documento ofrece pautas prácticas para contabilizar los días de misión, prorratear los límites en caso de empleados a tiempo parcial y evitar incumplimientos involuntarios que podrían generar doble retención.
Además, recuerda a los empleadores suizos que cobrar impuestos franceses sobre el trabajo realizado en Francia sin autorización es ilegal, un aspecto que a veces se malinterpreta en los departamentos de nómina. Esta aclaración llega en un momento en que el trabajo híbrido se consolida como la nueva normalidad en el corredor económico del Lago de Ginebra, que mueve alrededor de 70.000 millones de francos suizos y donde unos 95.000 residentes franceses cruzan a diario la frontera para trabajar.
Las empresas con alta adopción del teletrabajo deberían revisar los contratos laborales y los sistemas de control horario para garantizar una correcta declaración; la falta de suministro de datos podría exponerlas a sanciones administrativas en Suiza y a requerimientos fiscales en Francia. Aunque el artículo está dirigido a profesionales del derecho, sus ejemplos prácticos lo convierten en un recurso valioso para los equipos de recursos humanos, nómina y movilidad que gestionan las relaciones laborales franco-suizas.
Fuente: Service-Juridique